lunes, 12 de diciembre de 2016

El Trabajo de Ryan - Querido Señor Daniels

1. ¿Quién eres hoy
2. ¿Dónde te ves dentro de cinco años?
3. ¿Qué quieres ser de mayor?

«¿Qué quiero ser cuando sea mayor? Señor D., esa pregunta me parece muy intensa para alguien de mi edad. La vida es dura y los adultos siempre están diciéndonos a los “chavales” que solo va a peor a medida que pasa el tiempo. He hecho lo posible por entender qué motiva a la gente a seguir adelante, qué hace que busquen algo más grande en este mundo. ¿La fe? ¿La esperanza? ¿La pasión? Soy gay, señor D. Nunca le he dicho estas palabras a un profesor, pero la manera como entró en clase el primer día, con tantos nervios, me hizo darme cuenta de que puedo confiar en usted. Tiene tanto miedo de algún secreto como yo. Así que he pensado en compartir el mío con usted. Pero mi sexualidad no debería definirme, ¿verdad? Hay muchos otros aspectos de mí. Me gusta la tormenta. Me encanta el béisbol. Creo que el rock es el mejor género musical. Tengo los ojos azules. Odio los guisantes. Mi sangre es roja y mi corazón llora a veces, igual que el suyo, supongo. ¿Sabe lo que no puedo entender? No puedo entender cómo la gente que debe quererte incondicionalmente es la que se vuelve en tu contra en un segundo. Últimamente he tenido que convencerme a mí mismo de que no era yo la persona contra la que se volvía. No era a mí a quien culpaba de la muerte de papá. Ella me quiere. Sé que me quiere. Es solo que no es capaz de comprender las diferentes maneras en que puede funcionar el amor. Maneras que solo los adolescentes podemos entender antes de que la tierra de los adultos se lleve nuestra magia y nuestro asombro. Ser adolescente es una maldición y un regalo. Es la edad en que los cuentos de hadas dejan de existir y Papá Noel ya no es real, pero algunas partes de nuestros corazones desean poder decir “y si…”. Es la edad en la que lo sientes todo, pero la gente te dice que exageras. Usted y la oficina de orientación escolar y la sociedad lanzan preguntas que los adolescentes no sabemos responder. ¿Quiénes somos? ¿Dónde nos vemos dentro de cinco años? ¿Cómo queremos estar? No hay nada que me aterre más que elegir una carrera, elegir un camino a una edad tan temprana y tan inocente. A nuestra edad, nadie sabe quién es. Nadie tiene ni idea de dónde estará dentro de cinco años. La última pregunta es mi favorita: ¿cómo queremos estar? Esa es la fácil».
—«Vivo. Quiero estar vivo, y viendo lo horrible que es la vida a veces, no tengo ni idea de por qué. Tal vez sea la fe, la esperanza y la pasión juntas, envueltas en una figura que yace dentro de mi pecho. Tal vez mi corazón esté rezando para que unos mañanas mejores reemplacen todos los ayeres de mierda. Así que, respondiendo a su pregunta de un modo muy deprimente y propio de la amargura típica de un adolescente, cuando sea mayor quiero estar vivo. Y ahora le pregunto a usted, señor D. ¿Cómo quiere estar usted cuando sea mayor? Porque nunca dejamos de crecer, y los sueños rara vez cesan».

Extracto de libro Querido Señor Daniels por Brittainy C. Cherry 

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