Woods Kerrington nunca había sido de los que se sienten atraídos por las mujeres frágiles. Ellas parecen ser demasiado trabajo. Él no estaba para el trabajo, sólo para el placer. Una noche llena de diversión traviesa había sido exactamente lo que tenía en mente cuando puso sus ojos en la pequeña chica caliente que no sabía cómo bombear gas y necesitaba un poco de ayuda.
Lo que él no sabía es que ella era tan frágil.
La chica despreocupada que decía lo que pensaba y no le importaba lo que el mundo pensara de ella era más frágil de lo que él jamás podría imaginar…
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