viernes, 26 de enero de 2018

Querido Simón..

Enero 26 del 2018

Querido Simón:

Han pasado días desde la última vez que te escribí, quería hacerlo antes, pero hace unos días fue el cumpleaños de mi papá y después de eso, no me dieron muchas ganas de escribir ya que el clima se puso un poco feo. 

Quiero confesarte algo, estoy en una semi relación, me gustaría decirte que es una relación normal, pero lamentablemente no es así. Tengo 22 años y sé que aún me faltan muchas cosas por vivir, que estoy en plena flor de la juventud ¿Por qué estancarme en una relación toxica? 

Lo conocí en mi anterior trabajo, recuerdo que cuando entre me había hecho una promesa “no meterme con alguien del trabajo”. Lo curioso es que, si mantuve esa promesa, hasta unos días antes de salirme. No sé en qué momento empezamos a platicar, a llevarnos tan bien, solo sé que pasó. 

Las ultimas semanas antes de mi salida, mi amiga me convenció a invitarlo a salir, así que lo hice. Lo invite a ir un bar, no quería que fuera muy obvias mis intenciones así que también invite a mi amiga junto con su novio. Él y yo nos fuimos después del trabajo juntos, ya que le había dicho que iba a salir antes y pues era conveniente hacerlo. Llegamos al bar y no la pasamos platicando super bien, no había presión por intentar tener algo con él. Después de un par de horas mi amiga llego con su novio y las cosas cambiaron, él se hizo un poco frío en la manera en que me trataba, no sabía la razón, pero no me gustó. Al final de la noche mi amiga quería continuar pero yo ya no me sentía con ganas, así que di por terminada la noche. 

Al día siguiente mi amiga me consolaba y me decía que al igual y era porque no se sentía a gusto estando con ellos, yo solo pensaba “ya fue”.

Los días transcurrieron y se acercaba mi último día de trabajo. 
Mi amiga y yo decidimos salir a un bar como una despedida, invitamos a los chicos, pero ellos tenían una carne con los mismos del trabajo. Nosotras no nos aguitamos, ya no me importaba si me despedía de él o no, lo único que quería era divertirme con mi amiga.

Pero el destino siempre nos juega algunas bromas. 

Resulta que el novio de mi amiga lo convenció para ir con nosotras, solo sería un rato. Así que nosotras estábamos platicando y de repente llegaron ellos, al principio solo habíamos pedido una cubeta, pero después se volvió en tres cubetas. 

Al final de la noche nadie se quería ir y decidimos continuar en casa de mi amiga, nos fuimos en el carro de él y mi amiga por su puesto sugirió que yo me fuera adelanté con él. A todo esto, éramos mi amiga y su novio, una amiga del trabajo, él y yo. 

El alcohol hacía de las suyas, todos se sentían relajados, vivos, todo era tranquilidad, hasta que empezamos a jugar verdad o reto. Mi amiga le tenía que poner un reto, y no se la dejo fácil, consistía en besarme . El primer beso que nos dimos solo fue un contacto de labios, después volvieron a ponerle el mismo reto, siendo diferente el beso, más profundo. La noche transcurrió y al final no pudimos negar lo que sentíamos. 

Resulta que yo también le gustaba, que había querido decirme, pero no quería arruinar nuestra amistad. 

Pasamos la noche juntos…

Yo sabía que solo era cosa de una noche, el en su momento nos había dicho a mi amiga y a mí que si un día se metía con alguna de nosotros solo sería eso. Es por eso, que yo no quería intentar algo con él, pero las cosas pasan y al menos esto paso sin que ninguno de los dos lo planeara. 

Cuando volvimos al trabajo nuestra relación era como la de antes, siendo dos amigos que compartían un secreto. 

El ultimo día que trabajé ahí, le pedí salir a tomar unas cervezas, el acepto. 

No queda más que decirte que lo que creíamos que sería solo una noche, se volvió una relación toxica….


Saludos 
Elvira Ramos

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